Esto no es de mi creación, pero me parece fundamental compartirlo con ustedes y difundirlo. Creo que como mínimo, llamara su atención. Tiene relación con la situación actual de la educación en Chile. Abre los ojos, y abre la mente a la realidad.
Te invito a leer los primeros párrafos, ojalá te intereses:
Dentro del petitorio que la CONFECH presentó al ministerio, un área importante abarcada es la actual forma de financiamiento que se tiene a nivel universitario. Es por esto que estas líneas tratarán de explicarte qué está mal o cuáles son los puntos a mejorar que tiene este sistema (aprovecharé de instruir algunas cosas también).
Antes de hacer lo anterior, me gustaría plantear un caso que te motive a leer todo el resto de este documento:
Pongámonos en el caso de una persona que gana el sueldo mínimo ($174.000) y que además debe costear para su hijo el arancel mensual más bajo que se cobra en una universidad tradicional actualmente ($128.000). Esta persona está destinando el 74% de su sueldo a la educación de su hijo. Impensable.
¿Muy radical mi ejemplo?
Bueno, yo ya sabía que ibas a pensar eso. Es por eso que indagué sobre el sueldo promedio ponderado por familia en Chile (que asciende a $610.000) y en este caso, voy a considerar el arancel MENSUAL promedio que hoy se cobra en las universidades tradicionales (o sea, $220.000). Si sacamos los cálculos, hablamos de un 36% de un sueldo destinado sólo a pagar la educación superior. Eso sin contar que a un hijo hay que alimentarlo, vestirlo y lo más lamentable en este caso, es que lo más probable es que se tenga más de uno por familia. Y aunque ahora ocupé un caso promedio, no alcanza.
Si ocupo el sueldo máximo (es imposible conocerlo realmente, pero nadie niega que está por sobre los 3 millones) y el arancel máximo ($470.000 mensual, medicina en la PUC), evidente que alcanza. Pero recién ahora.
No vamos a desmentir que el gobierno aporta recursos que han ayudado a que la educación sea hoy en día más inclusiva, pero éstos son insuficientes. Expliquemos qué pasa. Definamos todo lo necesario para ver la problemática en su totalidad:
Previo: ¿qué son las universidades tradicionales? (muchos no saben... si no es tu caso, salta al párrafo siguiente)
Son 25 universidades (16 estatales, 6 católicas y 3 laicas privadas) formadas antes de 1980 y que pertenecen al Consejo de Rectores de Universidades Chilenas (CRUCH). Ésta condición les permite, según leyes del estado, acceder a aportes económicos exclusivos, entre otras facultades.
Comentario aquí: para tu información, hay 38 universidades privadas en Chile que no se incluyen dentro de este grupo.
¿Qué cosa son el AFD y el AFI?
El AFD (aporte fiscal directo) es un fondo destinado en exclusiva a las universidades tradicionales. Representa un 48% del aporte total del estado. Ojo aquí: Su repartición se hace en un 95% en base a criterios históricos (para el que no entiende, se hace siempre igual) y el otro 5% en base a criterios de evaluación anual a las 25 universidades.
El AFI (aporte fiscal indirecto) es el otro 52% del aporte total y representa un fondo al cual pueden hacer acceso todas las instituciones de educación superior (ésto incluye institutos profesionales y centros de formación técnica). Este aporte se distribuye proporcionalmente entre las instituciones que hayan captado los mejores 27.500 puntajes PSU (que en el 2010 representó a un 10% de la gente que dió la prueba). Las instituciones que no capten dichos puntajes no reciben aporte.
Bueno, y ese es todo el aporte que hace el estado a las universidades como instituciones de educación.
¿Y las becas y los créditos estatales? No me mienta pues...
El estado entrega múltiples becas a los alumnos de educación superior, entre las cuales nombraré por su magnitud de cobertura a las más importantes: Bicentenario y Juan Gomez Millas. Éstas últimas apuntan directamente a financiar parte del arancel del alumno. Hoy en día las becas estatales cubren a 62.800 alumnos.
También el estado otorga la posibilidad de acceder a dos tipos de créditos, el llamado Fondo Solidario (en donde te endeudas con éste) que cubre a 38.600 alumnos y el Crédito con Aval del Estado (en donde el estado sólo da el aval, o sea, da el respaldo), que cubre a 21.300 estudiantes. Ojo de nuevo: Las personas que obtienen becas estatales también pueden acceder a créditos del estado, por lo que ambos beneficios pueden recaer sobre un mismo alumno.
A mí me parece bien todo el aporte, ¿cuál es el problema?
Para no perder el hilo, iré en sentido inverso esta vez.
Las becas:
Si bien los criterios de asignación no son tan cuestionables, lamentablemente hoy en día habemos un millón de estudiantes en lo que contempla la educación superior (incluyendo centros e institutos). Si sumamos toda la cobertura de los beneficios estatales y consideramos una repartición máxima de éstos (es decir, cada persona recibiera un solo beneficio) alcanzaría para 130.000 estudiantes, lo que representa aproximadamente un 13% del estudiantado total. ¿y el resto qué? responde tú.
El AFD:
El hecho de que el aporte fiscal directo se entregue en un 95% a base de criterios históricos es una seria deficiencia. Pongámonos en el lugar de las universidades y pensemos como ellas: "si de cada 100 pesos obtenibles, voy a obtener 95 sí o sí, entonces ¿para qué preocuparme tanto?" Esta pregunta que si bien parece poco razonada, refleja algo que es realmente apreciable hoy en día y es que la mayoría (no digo todas) de las universidades no están realmente esforzándose en mejorar la calidad de la educación que entregan, de las investigaciones que hacen y de ganarse su título de “universidad tradicional” (y que hoy por hoy se pretende asociar a universidad de calidad). Es así que un 5% variable anualmente es insuficiente para incentivar al real compromiso de esforzarse más.
El AFI:
Para este aporte, hay que criticar el medio que se utiliza para asignarlo. Muchos estudios han revelado que la PSU, más que una prueba de selección, es una herramienta de segregación. Esto se ve reflejado en una realidad que es verdadera para ti y para mí, todos lo hemos visto: si asististe a un buen colegio o si te pagaste el Pedro de Valdivia, hay una alta probabilidad de que obtengas buen puntaje. Pero el que no tuvo esas opciones, por mucho que fuera el mejor alumno del liceo de la punta del cerro, no va a tener buen puntaje. En resumidas cuentas, la PSU tiene deficiencias en su medición (este tema hay que seguir discutiéndolo, de hecho está en el petitorio de la CONFECH, pero volvamos a la línea del financiamiento).
Dado lo anterior, es entonces que el AFI, al beneficiar a las instituciones que reciben estos 27.500 mejores puntajes, perjudica a aquellas que reciben a todo el resto. A todo ese alumnado que trae mayores dificultades, ya sea en cuanto a su deficiente situación económica o al déficit educacional que implica tener que niverlarlo para que pueda seguir una carrera universitaria.
Hay que hacer una distinción acá, porque muchos podrían pensar: “pero oye, si se le da la plata a las universidades que reciben a los mejores puntajes es porque lo están haciendo bien y por eso los alumnos se van a esas universidades... está bien el premio”. Hay que ser observadores en que captar los mejores puntajes no habla sobre el desempeño de la universidad como tal, sino en las estrategias que ocupa para atraer buenos alumnos (y eso a veces pasa por otros factores distintos a la calidad). No me puedes negar que esta forma de repartir fondos ha llevado incluso a las universidades a ésto: “te ofrezco la carrera gratis, te pago un magister y te doy un millón de pesos para gastos personales si te vienes a estudiar con nosotros”. Cuestiónate eso.
¿Cómo comprobamos que estos fondos se reparten equivocadamente?
Veamos un ejemplo cercano. Usemos para ello a las cuatro universidades tradicionales de la quinta región y analicemos el aporte del gobierno a cada una de ellas:
Universidad Aporte del gobierno como porcentaje del gasto total de la institución*
UTFSM 33.5%
PUCV 33.3%
UPLA 8.2%
UV 7.5%
Creo que hemos visto la crisis financiera en la que ha estado la Universidad de Valparaíso estos últimos años. Y quizá como yo le echaste la culpa a la mala administración. Pero al ver que el estado sólo aporta el 7.5% a su gasto total, cabe preguntarse cómo hace la universidad para obtener el otro 92.5%.
Independiente de eso, suponemos y todos pensamos que si son todas universidades tradicionales, todas reciben los mismos beneficios, pero está claro que no es así. Hay un tema de inequidad fuerte y a las instituciones en crisis se les está dejando morir. No quiero dar una crítica tan extensa ni extremista, sino más bien plantear las dudas, así que el resto piénsalo tú. También te invito a pensar distinto si así lo ves mejor.
* El aporte del gobierno mencionado incluye el AFI, el AFD y fondos entregados en forma particular a cada universidad.
Te estás quejando mucho… ¿lo estamos haciendo REALMENTE tan mal?
Voy a recurrir al típico recurso chileno para criticar: compararnos con el resto. Y lo voy a hacer a través del tan comentado informe de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) sobre la educación en Chile. Primero señalar que a la OCDE actualmente se adhieren 34 países, de los cuales Chile es el único sudamericano. Así que cuando ocupe la palabra “mundial”, me estoy refiriendo a esos 34 países, para que se sepa.
Como primer análisis, podemos decir que Chile invierte el 3.4% del PIB en educación. Bajo, si consideramos que mundialmente el promedio es de un 5.4%. Y no es que el PIB de Chile sea mayor al de los otros países, de hecho es al revés. O sea, se invierte poco. Pero eso en educación (incluyendo básica y media), es muy general en este caso.
Bien, de lo que se gasta en educación, sólo el 14% está destinado a nosotros como educados superiores, que comparado con el promedio de la unión europea de un 24% y con el de la OCDE que es de un 23%, de nuevo es bajo.
Si me estoy yendo muy en lo “país desarrollado”, compararé con nuestros vecinos.
Chile es el único país sudamericano en donde se gasta más de 3.000 USD en un arancel universitario. Económicamente hablando, el vecino más pobre de Chile es Bolivia y aún así este gasta más del doble de dinero en educación.
Es terrible enterarse que si se utiliza el INB (ingreso nacional bruto) per cápita y el arancel promedio cobrado en Chile, este último representa el 28% del primero: EL MÁS ALTO A NIVEL MUNDIAL (y este mundial sí incluye a todos los países).
No voy a dar más cifras que las que siguen a continuación: si tomamos el dinero promedio que cada estado coloca para la educación a nivel mundial, este representa más del 70% del gasto total de ese país en educación. El otro 30% lo paga la gente. Acá en Chile, el estado cubre sólo el 16% del gasto total en educación. Queda a tu criterio si está bien o si está mal.
Para ir terminando y no alargarme
Me gustaría finalizar esta nota, pensando en que al menos detectaste un problema. Al menos uno. Con eso me basta. Con eso te puedo pedir que le permitas a otra persona leer esto. Escoge alguien que se pueda interesar en leer esto y pégale el enlace en tu muro.
Voy a terminar aclarando que este escrito no pretende dejar a nadie como experto en el tema, pero sí informar de manera más menos clara y sobretodo RESUMIDA a la gente sobre los conflictos en lo que respecta a financiamiento en la educación.
Espero que te haya servido.
Francisco Rodríguez Bernal
Estudiante de Ingeniería Civil Industrial – PUCV
Nota: Es menester informar que esta nota no cubre ciertos aspectos de financiamiento (como por ejemplo los aportes del estado a las universidades para temas como investigación y postgrado), por alejarse de la crítica general que como estudiantes de pregrado nos convoca.
jueves, 9 de junio de 2011
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